Voy a quitarme la chaqueta,
me quitaré los zapatos
y uno por uno los desperfectos
para poder sentirme
un poco menos vivo.
De esta manera,
sin la vieja chaqueta
y los zapatos sucios
y los zapatos sucios
ni los desperfectos
me veré espléndido
y todos notarán lo radiante
que puedo llegar a ser.
Podré verme resuelto
(ne-ce-si-ta-do)
aunque, a decir verdades,
nadie note que tengo frío
que estoy descalzo
y que soy netamente
imposible.
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