Primer caso

El caso de la lamparita decorada que quiere alumbrar todos los espacios,
cubrirlos todos con su calor y supuesta candidez mientras encuentre energía.
El caso del mueble viejo, sucio y roído que le hace siempre compañía;
a su costado nace la sombra que produce por el solo hecho de encontrarse allí.

Qué magia, pero a la lamparita no le hace ninguna gracia.
Partir de todo y a la vez de nada.
Partir de ti, de ella, 
del hombre de las canas negras
que aún vigila ilusiones.
De mis demonios que ya se van,
de algo más dulce.
Y algo más dulce que eso mismo.